
HOME / BLOG, NOTICIAS Y OPINIONES /
Como posiblemente sea conocido, en el presente año se cumplen 50 años del fallecimiento de Arizmendiarrieta, ideólogo y lider indiscutible de la denominada Experiencia Cooperativa de Mondragon,que ha devenido en tres Grupos cooperativos (Mondragon, Ulma y Orona) y varias cooperativas independientes de indudable éxito (Irizar, Ampo, RPK,…) que suman más de 85.000 empleos y facturan más de 14.000 M. de euros anuales.
Momento , quizás, adecuado para hacer balance del pasado y, como indica el Papa Francisco, iniciar procesos de cara al futuro.
En ese sentido, partiendo de una experiencia personal, el pasado 1 de julio se cumplieron nada menos que 51 años de mi incorporación a Caja Laboral, entonces cabeza de un grupo de cooperativas que sumaban algo menos de 15.000 personas.
En el curso de formación inicial, un entusiasta cooperativista nos explicó lo que ahora definiríamos como el Propósito del Grupo, que era ni más ni menos que “cooperativizar Euskadi” (lo que se complementaría, en su voluntarista opinión, con la nacionalización de las grandes empresas energéticas y bancarias radicadas en el País Vasco, imposibles de cooperativizar, que “serían nacionalizadas”).
El crecimiento cooperativo desde entonces ha sido espectacular, siendo el País Vasco uno de los ejemplos paradigmáticos en el mundo del desarrollo de dicha fórmula, de gran prestigio entre nosotros, especialmente en el sector industrial, agrupando Konfekoop ya a 1.432 cooperativas de la CAV, con más de 63.000 empleos directos.
La actividad, con todo, se concentra en las zonas en las que la cultura tradicional vasca está más presente, ya que el 45% de las empresas coops. están en Gipuzkoa, mientras que en Bizkaia las más importantes se concentran en el Gernikesado, Lea Artibai y Arratia… Siendo especialmente relevante el caso de la comarca de Debagoiena, en la que casi el 50% de los empleos se dan en empresas de la economía social.
Con todo, este fantástico desarrollo empresarial no ha estado exento de tensiones, ya que la incorporación del Estado español al mercado común europeo dificultó en gran medida la creación de nuevas cooperativas (cuya competitividad se apoyaba en los aranceles proteccionistas existentes entonces) y, por otro lado, la supervisión por el Banco de España de Caja Laboral impidió seguir canalizando los cuantiosos ahorros captados a lo largo y ancho del País para financiar un número relativamente exiguo de empresas, con las que exigió tener unos criterios de riesgo homologables en el sector.
Así, a la vez que se constata hoy en día la extraordinaria capacidad de las cooperativas entonces creadas para adaptarse a los sucesivos cambios en los mercados internacionales (de forma que muchas de ellas están celebrando su 50 aniversario en estos años), se constata, asimismo, la necesidad de utilizar fórmulas jurídicas convencionales para su desarrollo empresarial, ante un mundo, unos mercados y unas empresas que han cambiado sustancialmente en estas décadas.
De tal forma que hoy aproximadamente el 50% de los puestos de trabajo creados por las cooperativas lo son por cuenta ajena, modalidad que ha supuesto una proporción muy mayoritaria de los promovidos en los últimos 40 años (posiblemente entre el 75%-80%, siendo por lo tanto, muy minoritarios los nuevos puestos de trabajo cooperativos).
¿Supondrían estos datos una cierta decepción a los ideales humanistas de nuestro fundador, en este cincuentenario de su fallecimiento, y a su Propósito inicial? Ciertamente, la pregunta merecería un análisis en profundidad de las diferentes realidades empresariales promovidas tanto en el País Vasco como en el exterior. Análisis que, además, debería estar más centrado en los sistemas de gestión desplegados en cada caso y su coherencia con los valores humanistas que proclamamos que en las fórmulas jurídicas aplicadas. (Recordemos que el principio cooperativo de que “el capital debe estar subordinado al trabajo” plantea un problema irresoluble para las coops. que quieran utilizar dicha fórmula jurídica para crear empresas fuera de su ámbito geográfico sobre las que tengan un control de su estrategia y de las que puedan obtener un retorno proporcional a la inversión realizada).
Por otro lado, tal como subraya Javier Retegui, uno de los discípulos vivos de Arizmendiarrieta, en un artículo publicado en el TULankide en el pasado mes de julio, el propio D. José María indicaba que “ no puede considerarse el cooperativismo como una meta sino como un medio, un esfuerzo hacia una sociedad verdaderamente democrática, dinámica y fecunda”.
Desde otro punto de vista, en una entrevista con motivo de su presencia en Bilbao en el pasado mes de mayo, Alessandra Smerilli, nombrada recientemente por el Papa León XIV Prefecta del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral en el Vaticano y una de las personas más influyentes en la Iglesia Católica en materia económica, respondiendo a una pregunta sobre Arizmendiarrieta decía: “El mensaje de una economía centrada en la persona y basada en la cooperación y en la dignidad de todos dentro de una empresa es más importante hoy que nunca. Es algo que va muy contracorriente, pero es lo que necesitamos para responder a los desafíos que tenemos delante. La figura de Arizmendiarrieta es fundamental como ejemplo de una economía que puede tomar otro rumbo”.
Señalaba así que la inspiración de D. José María puede ser muy adecuada no sólo para la empresa sino para la economía en su conjunto y no sólo para el País Vasco sino para todo el mundo. No puede reducirse, por tanto, al perímetro de las cooperativas creadas bajo su inspiración (“egoak ebagi banizkio neuria izango zen...”) sino que debe influir también en las empresas convencionales para acercarlas a modelos humanistas aplicables por todas.
Recogiendo el propio testimonio personal de Arizmendiarrieta, éste recalcaba que “el cooperativismo no es el remedio universal de los males, pero sí pueden ser inspiradores para otras organizaciones sociales, económicas y políticas los valores del cooperativismo vigente entre nosotros, tales como la libertad, la solidaridad, la persona y la comunidad”.
Ciertamente, en este contexto, el objetivo de “cooperativizar Euskadi” sería claramente una utopía, pero no lo sería avanzar hacia “humanizar la empresa para humanizar la sociedad”, que sería la actualización del objetivo del sacerdote vizcaino, hoy Venerable por decisión del Papa Francisco, así como del sueño para Euskadi que expresaba el veterano cooperativista en los años 70. Objetivo de humanización en el que, obviamente, se incluiría de pleno derecho la fórmula cooperativa, así como otras fórmulas de la economía social.
Todo lo cual merecería el apoyo de las personas que creen en los valores del humanismo (auténtico atributo diferencial) , bajo la fórmula jurídica adecuada en cada caso, bien entre las opciones actuales o a promover en el futuro, pero que se caractericen, en cualquier caso, por conciliar de forma sinérgica la competitividad empresarial y el desarrollo humano, de forma que ambos polos avancen de forma armónica sin que el desarrollo de uno de ellos se haga en detrimento del otro.
Promoviendo así que el legado de Arizmendiarrieta se desarrolle en plenitud en el ámbito empresarial, sin limitaciones en el tiempo ni en el espacio.
O, incluso, trascendiendo dicho ámbito empresarial, como el mismo Javier Retegui propone, estimulando la cooperación entre las realidades cooperativas actuales y los movimientos sociales y empresariales inspirados en la centralidad de la persona para alcanzar una Euskal Herria económicamente eficiente y socialmente avanzada.
Juan Manuel Sinde
Presidente de Arizmendiarrieta Kristau Fundazioa y socio colaborador de Laboral Kutxa
Categorías:
DON JOSE Mº ARIZMENDIARRIETA
Copyright © 2011. Causa de canonización de Don Jose Mª Arizmendiarrieta.
HOME | BIOGRAFÍA | DOCUMENTACIÓN | BLOG | ORACIÓN | CONTACTO | BOLETINES